Día de la independencia de México
Luego de permanecer
casi tres siglos bajo el sistema colonial español, los
habitantes del Virreinato de la Nueva España comenzaron
a exigir la independencia de su nación por diferencias
políticas y religiosas con la corona. A comienzos del siglo
XIX el sentimiento cobró fuerza entre la élite de
la ciudad de México y, tras algunos intentos fallidos,
la guerra fue decretada la madrugada del 16 de septiembre de 1810
por el cura Miguel Hidalgo y Costilla en una parroquia de Dolores,
Guanajuato.
El conflicto duró
once años y distaba mucho de ser un movimiento homogéneo.
Comenzó con fuertes tintes de guerra religiosa y siendo
encabezada por sacerdotes. Al poco tiempo adquirió matices
republicanos y en un par de años fue sofocada casi en su
totalidad por el ejército realista. La lucha pasó
a ser una guerra de guerrillas confinada a las montañas
del sur hasta que un hábil ex coronel realista de nombre
Agustín de Iturbide pactó alianzas con casi todas
las facciones (incluyendo al gobierno virreinal) y consumó
la independencia de una manera relativamente pacífica el
27 de septiembre de 1821, aunque España no la reconoció
formalmente hasta el 28 de abril de 1836.
La ex colonia española
pasó a ser una efímera monarquía constitucional
católica llamada Imperio Mexicano que, tras la independencia
de las provincias de Centroamérica y algunos conflictos
internos, se convirtió en una república federal.
Acta
de Independencia del Imperio Mexicano
Un día
después de la entrada del Ejército Trigarante a
la ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821, Agustín
de Iturbide ordenó que la Suprema Junta Provisional Gubernativa
sesionase temprano para elegir al Presidente de la Regencia del
Imperio y por la tarde suscribiera el Acta de Independencia de
la nueva nación. La presidencia de la Regencia recayó
en su persona y por la tarde los vocales firmaron el siguiente
documento:
"La nación
mexicana que por trescientos años ni ha tenido voluntad
propia, ni libre el uso de la voz, sale hoy de la opresión
en que ha vivido. Los heroicos esfuerzos de sus hijos han sido
coronados y está consumada la empresa eternamente memorable
que un genio superior a toda admiración y elogio, por el
amor y gloria de su patria, principió en Iguala, prosiguió
y llevó a cabo arrollando obstáculos casi insuperables.
Restituida, pues, cada
parte del Septentrión al ejercicio de cuantos derechos
le concedió el autor de la naturaleza, y reconociendo por
inajenables y sagrados las naciones cultas de la tierra, en libertad
de constituirse del modo que más convenga a su felicidad,
y con representantes que pueden manifestar su voluntad y sus designios,
comienza a hacer uso de tan preciosos dones y declara solemnemente
por medio de la Junta Suprema del Imperio, que es una nación
soberana e independiente de la antigua España, con la que
en lo sucesivo no mantendrá otra unión que la de
una amistad estrecha en los términos que prescriben los
tratados; que entablará relaciones amistosas con las demás
potencias, ejecutando respecto a ellas, cuantos actos pueden y
están en posesión de ejecutar las otras naciones
soberanas; que va a constituirse con arreglo a las bases que en
el Plan de Iguala y Tratados de Córdoba estableció
sabiamente el primer jefe del Ejército Imperial de las
Tres Garantías, y en fin que sostendrá a todo trance
y con sacrificio de los haberes y vidas de sus individuos (si
fuere necesario) esta declaración hecha en la capital del
imperio a 28 de septiembre de 1821, primero de la independencia
mexicana".
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