Día de la Virgen de la Altagracia
La Virgen
de la Altagracia es la Protectora del Pueblo Dominicano (por confusión,
muchas personas piensan que es la Patrona del país; la
Virgen de las Mercedes es la Patrona). Su devoción, por
parte de la población católica, se inició
en el país durante el período colonial, de donde
pasó a otras regiones de América..
El 12 de mayo
de 1512 es erigida en parroquia la villa de Salvaleón de
Higüey por el obispo de Santo Domingo, García Padilla.
Para esa época, se instalaron en Higüey los hermanos
Alonso y Antonio de Trejo, naturales de Placencia, en Extremadura
(España), quienes fundaron un trapiche para producir azúcar.
Al mudarse estos hermanos a la villa de Higüey, trajeron
consigo la imagen de la Virgen de la Altagracia y, más
tarde, la ofrecieron a la parroquia para que todos pudieran venerarla.
En su relación
del año de 1650, el canónigo Luis Gerónimo
de Alcócer dice:
“La
ymagen miraculosa de nuestra Señora de Alta Gracia está
en la villa de Higüey, como treynta leguas desta Ciudad de
Santo Domingo; son innumerables las misericordias que Dios Nuestro
Señor a obrado y cada día obra con los que se encomiendan
a su Santa ymagen: consta que la trayeron a esta ysla dos hidalgos
naturales de Placencia en Extremadura, nombrados Alonso y Antonio
de Trexo que fueron de los primeros pobladores desta ysla, personas
nobles como consta de una cédula del Rey Don Felipe Primero,
año de 1506, en que encomienda al Governador desta Ysla
que los acomode y aproveche en ella, y aviendo esperimentado algunos
milagros que avia hecho con ellos la pusieron para mayor veneracion
en la yglesia parroquial de Higüey, adonde eran vecinos y
tenían haciendas. Parece que no quiere Dios Nuestro Señor
que salga de aquella villa, porque a los principios embiaron por
ella el Arzobispo y cabildo de la Cathedral y se desapareció
de vn arca adonde la traian cerrada con veneración y cuidado
y el mesmo tiempo se apareció en su yglecia de Higüei
adonde solia estar; está pintada en un lienzo muy delgado
de media vara de largo y la pintura es del nacimiento y está
Nuestra Señora con el Niño Jesús delante
y San Joseph a sus espaldas. Y con aver tanto tiempo tiene muy
vivos los colores y la pintura como fresca; van en romería
a esta santa ymagen de Nuestra Señora de Alta Gracia de
toda ysla y de las partes de las Indias que están más
serca y cada día se ven muchos milagros que por ser tantos
ya no se averiguan ni escriven, algunos en señal de agradecimiento,
los hacen pintar en las paredes y otras parte de la yglecia y
con ser los menos ya no ay lugar para más; son muchas las
lismosnas que se hacen a esta santa yglesia y así está
bien proveída de ornamentos y tiene muchas lámparas
de plata delante de su santa ymagen”.
En 1690, los
españoles encabezados por Antonio Miniel invadieron el
territorio del Oeste y el 21 de enero derrotaron a los franceses
en la histórica batalla de la Sabana Real de la Limonade,
pereciendo el gobernador francés Cussy en la acción
y retirándose luego los españoles a Santiago.
Como las tropas
procedentes del Este de la isla elevaron sus plegarias a Nuestra
Señora de la Altagracia la víspera del combate,
al verse triunfantes iniciaron la celebración de su fiesta
religiosa en ese día (21 de enero), en vez del 15 de agosto,
costumbre que se ha mantenido a través de las generaciones
hasta nuestros días.
En 1692 el
arzobispo Isidoro Rodríguez Lorenzo escribió una
carta dirigida “a todos los fieles cristianos, estantes
y habitantes, vecinos y moradores de este nuestro arzobispado”
en donde por primera vez aparece una autoridad eclesiástica
aprobando como buena y válida la fiesta de los 21 de enero.
Al pasar el
tiempo, se perdió el conocimiento del origen de la imagen.
Fue el padre Gabriel Benito Moreno del Christo quien años
después inventaría la leyenda del "Viejo, los
Dos Ríos y del Sueño Misterioso", que el poeta
y escritor Rafael Deligne recogió en su obra Encargo Difícil
y por igual el escritor y también poeta Juan Elías
Moscoso en su obra Chiquitica de Higüey. Pero la leyenda
surge debido a vacíos en la historia y, unida a los datos
históricos, nos dan una percepción de lo que fue
la realidad. La leyenda y la historia se complementan.
A principio
del siglo 20, Monseñor Arturo de Meriño, Arzobispo
de Santo Domingo, pidió a la Santa Sede la concesión
de Oficio Divino y Misa Propia para el día de la Virgen
de la Altagracia suplicando, además, que fuese como festividad
de precepto los 21 de enero, ya que los 15 de agosto no se podía
pues la Iglesia Católica celebraba en esa fecha el Misterio
de la Asunción de la Virgen a los Cielos. El pedimento
fue aprobado y la concesión es efectiva para toda la Arquidiócesis
de Santo Domingo. El 21 de enero fue declarado oficialmente día
no laborable y de fiesta nacional en todo el territorio nacional
durante el gobierno de Horacio Vásquez.
La imagen
de Nuestra Señora de Altagracia tuvo el privilegio especial
de haber sido coronada dos veces. El 15 de agosto de 1922, en
el pontificado de Pío Xl, sobre el Baluarte 27 de Febrero
o Puerta del Conde fue canónicamente coronada Nuestra Señora
de la Altagracia, traída desde su Santuario de la Villa
de Higüey, hasta la Capital de la República
El Papa Juan
Pablo II, durante su visita al país, coronó personalmente
el 25 de enero de 1979 a la imagen con una diadema de plata sobredorada,
regalo personal suyo a la virgen.
La advocación
de la Virgen de Altagracia es muy popular, concurriendo a su santuario
todos los años numerosas romerías que van desde
los más apartados confines de la isla a ofrendarle los
votos y promesas hechas en momentos de tribulación. Su
santuario se encuentra en la ciudad oriental de Salvaleón
de Higüey.
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