Grito de Independencia
El Florero
de Llorente es uno de los sucesos de la Historia de Colombia.
Este motín, también es conocido como el Grito o
La reyerta del 20 de Julio ocurrido en ese día de 1810.
El nombre de este incidente se debe en realidad a la denegación
de un préstamo de un florero, de parte del comerciante
español José Gonzalez Llorente al señor Luis
de Rubio, aprovechada por los hermanos Francisco y Antonio Morales.
Aunque si
bien la independencia de Colombia (llamada en esa época
Nuevo Reino de Granada), se condicionó por impulso de diversos
factores externos e internos que acaecieron entre la mitad del
Siglo XVIII y los comienzos del XIX. La verdadera motivación
del proceso emancipador fue en realidad el equilibrio de derechos
y garantías entre los Chapetones (españoles) y Criollos
(descendientes de conquistadores y colonizadores españoles
en América). Solo a partir de la Invasión napoleónica
al territorio español salda el proceso de independencia
en las colonias hispanoamericanas, al cual Colombia no fue ajena
a la situación.
Solo a partir
del Grito de Independencia de Quito (10 de agosto de 1809), se
pone de manifiesto los temores españoles a la emancipación
colonial, suceso que se haría influenciable en Santa Fe.
También otros procesos revelaron la magnitud del conflicto
con las autoridades coloniales como el celebre Memorial de Agravios,
expuesto y escrito por Camilo Torres Tenorio ante la Junta Suprema
de Cádiz (20 de noviembre de 1809). Mas aún, ya
se gestaba la constitución de juntas a lo largo de Hispanoamérica
como las de Buenos Aires, Santiago de Chile y Ciudad de México,
a las cuales se unen las de carácter provincial como Cartagena
de Indias (22 de mayo de 1810), Pamplona (3 de julio) y Socorro
(10 de julio).
En cuanto
a Santa Fe, ya se gestaba una conspiración para hacer constituir
una junta suprema en la noche del 19 de julio, realizado a puertas
del Observatorio Astronómico, para la cual, además
de Torres, se hicieron presentes entre otros patriotas mas destacados
como Francisco José de Caldas, José María
Carbonell, Joaquín Camacho, Sinforoso Mutis y José
Acevedo y Goméz.
En la mañana
del 20 de julio, Joaquín Camacho se dirigió a la
residencia del virrey Antonio Amar y Borbón, para solicitar
respuesta acerca de una solicitud de la instauración de
una junta de gobierno en Santa Fe, mas la negativa del propio
virrey aunada a su arrogancia, hizo que se procediera a formar
la reyerta con la excusa del préstamo de un florero.
Luis de Rubio,
se dirigió de visita al negocio de José Gonzales
Llorente para pedir prestado el mencionado objeto, con el fin
de ser usado para la cena de visita para el comisario real Antonio
de Villavicencio, pero de una vez se dio la negativa del préstamo
en la actitud altanera del propio Llorente. Posteriormente, un
grupo de criollos, entre los que se encontraba Francisco José
de Caldas, realizaron una reverencia de sumisión al español,
que fue recibido de forma acogida por Llorente.
Al instante,
Antonio de Morales le increpó a Caldas por la Forma que
trataba Llorente a los criollos con improperios, lo que provocó
la respuesta turbulenta del pueblo, atacando a Llorente. El alcalde
de Santa Fe, José Miguel Pey, intento calmar al pueblo
sacando a Llorente, mientras José Maria Carbonell alentaba
a los habitantes para que se unieran a la protesta.
Al final de
la tarde las cosas se tranquilizaron, y se procedió a designar
a los miembros de la Junta, a instancias de José Acevedo
y Goméz (por lo que la historia lo llamaría después
como El tribuno del Pueblo), pero la designación del virrey
como presidente de la Junta, provocó la animadversión
del pueblo.
Por último
se intentó aplastar la manifestación popular a través
del comandante español Juán Sámano, por lo
que el propio Acevedo y Goméz advirtió al pueblo
de declarar reo de lesa majestad, a cualquiera que se opusiera
a la Junta recién constituida. Posteriormente se realizó
la convocatoria de un cabildo abierto, para luego arrestar a los
oidores y al virrey, que se haría efectiva para el día
21 y para el 26 de julio se procedió a declarar libre a
la Junta del Consejo de Regencia.
Pese a la
fidelidad al rey, demostrada en sus nobles intenciones y demandando
de este, que reinase en la Nueva Granada o por medio de un representante
elegido por voto libre, las cosas comenzaron de otra forma: la
independencia de Cartagena de Indias (11 de noviembre de 1811)
puso de manifiesto la falta de una forma de gobierno claro en
el territorio granadino, degenerándose en la guerra entre
centralistas y federalistas. Tal conflicto no solo dejo al país
dividido en ambos bandos que fortalecían sus intereses
sino que dejo abierta una amenaza externa que culminaría
así en la posterior reconquista española de 1816.
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