Día de la Independencia
En el año
1809, en La Paz un grupo de revolucionarios al mando de don Pedro
Domingo Murillo lanzan al mundo, la primera proclama declarando
abiertamente la independencia del Alto Perú del dominio
español.
Los sucesos
de 1809 sirvieron como elemento detonante para que Buenos Aires
se declarara independiente del gobierno español en 1810
, y a la vez, diferentes ciudades del Alto Perú promovieron
una serie de pronunciamientos. Argentina temía la incursión
de los realistas a su territorio poniendo en peligro su independencia
y, con el propósito de asegurarla envió hacia el
Alto Perú sus Ejército Auxiliares. El primero de
ellos llegó al mando de Juan José Castelli, derrotando
a los realistas en la batalla de Suipacha, el 7 de noviembre de
1810.
Mientras tanto,
desde el Perú, el general español José Manuel
Goyeneche con un gran ejército logró derrotar a
las tropas argentinas en la batalla de Guaqui, el 20 de junio
de 1811.
El Segundo
Ejército Auxiliar al mando del general Manuel Belgrano,
ingresó a territorio de Charcas, el 7 de mayo de 1813,
después de derrotar al general español Pío
de Tristán, quien había perseguido a Castelli hasta
territorio argentino. Belgrano tampoco tuvo éxito en esta
campaña porque fue derrotado en Vilcapujio el 1º de
noviembre de 1813, y por segunda vez en Ayohuma el 14 de noviembre
del mismo año.
El Tercer
Ejército Auxiliar al mando del general José Rondeau,
ingresó al Alto Perú después de vencer a
los realistas en la Quiaca, el 17 de abril de 1815. En su avance
hacia Cochabamba fue derrotado en Sipe Sipe, el 29 de noviembre
de 1815 por Joaquín de la Pezuela, quien había reemplazado
a Tristán por su mala campaña militar emprendida
en contra lo ejércitos argentinos.
Pero al margen
de las incursiones del ejército argentino a territorio
alto peruano, las guerrillas desempeñaron un papel sumamente
importante en la consecusión de la independencia de nuestro
territorio. El cura Ildefonso de las Muñecas cubrió
el norte del Lago Titicaca, Sorata y Yavi; en el sudeste, entre
Camargo y Cotagaita estaba Vicente Camargo, entre los río
Grande y Pilcomayo, y en la Laguna Combatían los esposos
Padilla; en el este entre Valle Grande y Santa Cruz de la Sierra,
ponía en jaque a las autoridades españolas, el valiente
guerrillero Ignacio Warnes, y por último en el sur o sea
en Tarija estaban Eustaquio Méndez, Manuel Rojas y Francisco
Uriondo.
Fracasada
la intervención militar de los tres Ejército Auxiliares,
Pezuela el comandante español que logró derrotar
a Rondeau, ante la súbita aparición de grupos guerrilleros
en casi todo el territorio del Alto Perú, organizó
una cruenta arremetida entre los años 1815 y 1816, logrando
paralizar prácticamente toda actividad subversiva y dando
muerte a sus principales líderes como Padilla, quien cayó
heroicamente en El Villar bajo la espada del comandante realista
Aguilera, el 14 de septiembre de 1816. Vicente Camargo e Ignacio
Warnes, también fueron derrotados sangrientamente por los
españoles.
Paralizadas
las actividades de los guerrilleros, desde la Argentina, José
de San Martín organizar un poderoso ejército y cruza
la cordillera de los Andes, logrando la independencia de Chile
el 12 de febrero de 1818. De allí victorioso en 1820 emprende
una vasta campaña militar con el propósito de liberar
al Perú. El ejército de San Martín luego
de numerosos batallas hizó su entrada triunfal en la capital
del virreinato el 12 de julio de 1821.
Convocando
inmediatamente a un Cabildo Abierto en la que se acordó
la independencia absoluta del Perú, la que fue proclamada
solemnemente el 28 de julio de 1821 y San Martín fue designado
a la vez, Jefe del Gobierno y del ejército con el título
de "Protector del Perú".
Mientras las
tropas colombianas desembarcaban en el puerto peruano del Callao
bajo el mando del general Antonio José de Sucre, el general
Andrés de Santa Cruz que hasta hace poco había luchado
en filas realistas, llegó a compartir las ideas libertarias
de San Martín y fue enviado a engrosar las tropas de Sucre,
iniciando su marcha hacia el Alto Perú, y en agosto de
1823 ingresó en la ciudad de La Paz. Forzado a librar combate,
Santa Cruz sale victorioso en la batalla de Zepita contra una
división del general Valdés, el 25 de agosto de
1823.
Entre los
años 1822 y 1823, la situación en el Perú
se había tornado caótica, los ejércitos derrotados
por los realistas y los políticos sumidos en la anarquía.
En estas condiciones muy lamentables encontró el Libertador
Bolívar al Perú, cuando al fin el 1º de septiembre
de 1823 se presento en Lima. El Congreso le otorgó la jefatura
militar.
El panorama
no podía ser más sombrío para los patriotas,
la independencia del Perú no estaba consolidada, ya que
el 29 de febrero de 1824 los realistas lograron ocupar nuevamente
Lima. Pero esta vez, las conmociones políticas que vivía
España influyeron decididamente para el fraccionamiento
de las tropas españolas en América.
El general
Pedro Antonio Olañeta absolutista recalcitrante, se rebeló
contra el virrey La Serna, que era de tendencia liberal y constitucionalista,
porque se atribuía a éste el deseo de separarse
de la monarquía para liberar al Perú del absolutismo
que quería imponer Olañeta.
Bolívar,
encontró a los españoles divididos y organizó
prontamente un ejército formado por colombianos y peruanos
y el 6 de Agosto de 1824, derrotó al ejército español
del general Canterác en los campos de Junín. Esta
victoria constituye sobre todo, el paso previo para el
triunfo final de Ayacucho. Los jefes españoles, Canterác,
Valdés y La Serna, reunidos en el Cuzco deciden reorganizar
sus fuerzas y salir al encuentro de los vencedores de Junín.
Sucre, por encargo del Libertador Bolívar, decide continuar
la campaña militar en el Perú, y el 9 de diciembre
de 1824, los patriotas logran una espectacular victoria en la
llanura de Ayacucho, con la capitulación del virrey La
Serna se reconocía "La Independencia del Perú
y América".
Luego el
triunfo de Ayacucho, y siguiendo precisas instrucciones de Bolívar,
el general Sucre entra en territorio boliviano el 25 de febrero
de 1825. Su papel se limita a dar visos de legalidad a un proceso
que los mismo bolivianos ya habían puesto en marcha.
Cochabamba,
Santa Cruz de la Sierra, Valle Grande, Tarija y Cinti, ya se hallaban
en poder de los revolucionarios.
El 9 de febrero
de 1825, el Mariscal Sucre convoca a todas las provincias alto
peruanas para reunirse en un congreso que debía decidir
el destino de la Nación. Pero, el destino de Bolivia está
sujeto a tres posibilidades que se abrían en el seno de
la asamblea, proseguir la unidad con el Río de la Plata,
incorporándose al conjunto de las Provincias Unidas, mantener
la adhesión al Perú reconociendo las medidas de
incorporación dictadas por el virrey Abascal como resultado
de la revolución del 16 de julio de 1809 en La Paz; o sostener
con decisión la independencia absoluta del Alto Perú,
no sólo con relación a España, sino también
con referencia al Río de La Plata y al Perú. Tanto
como la Argentina y el Perú admitían esta tercera
alternativa; en cambio, Bolívar, si bien no desautorizó
públicamente a Sucre le reprochó en carta privada
esta iniciativa, pues entendía que alentar en ese momento
un acto de soberanía de esa naturaleza, conspiraba contra
los intereses de los demás países sudamericanos.
Sucre, un
tanto molesto por el reproche que le hacía Bolívar,
después de demostrar con muy buenas razones la justeza
de sus actos, anunció que obedecería lo mandado,
no obstante los daños que ello había de causar,
pero que también abandonaría el país, porque
lo que se le ordenaba no compartía con su criterio, mas
al contrario chocaba con su conciencia y compremetía la
fe de su palabra.
Convocada
nuevamente la Asamblea Deliberante en Chuquisaca, 10 de julio
de 1825, y concluida el 32, se determinó por unanimidad
la completa independencia del Alto Perú, bajo la forma
republicana, por soberana voluntad de sus hijos. Finalmente, el
presidente de la Asamblea José Mariano Serrano, junto a
una comisión, redactó el "Acta de la Independencia",
que lleva fecha del 6 de agosto de 1825, en homenaje a la Batalla
de Junín ganada por Bolívar.
El acta en
su parte expositiva dice en tono vibrante: "El mundo sabe,
que el Alto Perú ha sido en el continente de América,
el ara donde se vertió la primera sangre de los libres
y la tierra donde existe la tumba del último de los tiranos".
"Los departamentos del Alto Perú, añade en
su parte resolutiva, protestan a la faz de la tierra entera, que
su resolución irrevocable es gobernarse por sí mismos".
Mediante un
decreto se determinó que el nuevo Estado llevara el nombre
de Bolívar, en homenaje al Libertador, quien a la vez es
designado Padre de la República y Jefe Supremo del Estado.
Bolívar agradeció estos honores, pero declinó
la aceptación de la Presidencia de la República,
para cuyo cargo insinúo el nombre del general Sucre.
Bolívar
hasta este momento no aceptaba de buen grado la independencia
de nuestro país, pero, lo que le conmovió profundamente
fue la actitud de las masas populares.
El 18 de agosto,
a su llegada a La Paz hubo una verdadera manifestación
de regocijo popular, jamás país alguno rindió
mayor homenaje a un hombre. La misma escena repitió cuando
el Libertador llegó a Oruro, después a Potosí
y finalmente a Chuquisaca.
Esta expresión
tan ferviente de la población, conmovió a Bolívar,
quien de buen grado aceptó la Presidencia de la República
y llamó su "Hija Predilecta" a la nueva Nación.
Bolivia nacía
a la vida independiente con los territorios que correspondían
a la Real Audiencia de Charcas de la época Colonial. Comprendía
cuatro provincias convertidas en departamentos: La Paz; Chuquisaca
con Capital Sucre; Santa Cruz con capital, Cochabamba y Potosí.
Posteriormente, se creó el departamento de Oruro.
Para la administración
del nuevo gobierno se adoptó el sistema francés:
el territorio dividido en departamentos; el departamento dividido
en provincias; la provincia dividida en cantones y el cantón
dividido en vicecantones. La autoridad que administraba un departamento
se llamaba Prefecto, de la provincia subprefecto y del cantón
y vicecantón, corregidor.
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