Revolución de Mayo
El 25 de mayo de 1810
se constituyó en Buenos Aires la Primera Junta, cuyos miembros
reemplazaron al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. Una serie
de sucesos, conocidos como la Semana de Mayo, provocaron esta
revolución que culminó, en 1816, con la Independencia
de Argentina de la Corona española.
Con la llegada de una
fragata inglesa a Montevideo, el 13 de mayo de 1810, se confirmaban
los rumores que circulaban en Buenos Aires: las tropas de Napoleón
Bonaparte habían invadido España y habían
apresado y destituido al rey Fernando VII, siendo reemplazado
éste por José Bonaparte (hermano de Napoleón).
Esto significaba que el poder de la Corona se había trasladado
al Consejo de Regencia, instalado en Cádiz, sitiada por
tropas francesas. La disyuntiva era clara: si la autoridad de
la que emanaba el poder del virrey había cesado, el poder
quedaba vacante.
Viernes
18 de mayo
El virrey
Cisneros intentó ocultar las noticias llegadas desde España.
Sin embargo el rumor había corrido por toda la ciudad.
Decidió entonces dar a conocer su versión de los
hechos mediante una proclama, intentando calmar a los criollos.
Pidió lealtad al rey español Fernando VII, pero
ya era tarde: la agitación popular se hacía cada
vez más intensa. Algunos criollos no se dejaron engañar
y se reunieron en las casas de Nicolás Rodriguez Peña
e Hipólito Vieytes. Durante estas sesiones secretas se
tomó una decisión: nombrar una comisión representativa
para que pidiera al virrey un Cabildo Abierto, es decir, una reunión
extraordinaria. Allí se discutiría si Cisneros debía
seguir gobernando.
Sábado
19 de mayo
Cisneros recibió
a Juan José Castelli y Martín Rodríguez,
quienes le formularon la petición. Lo urgieron para que
la convocatoria fuera realizada al día siguiente. El virrey
no se decidía ya que pensaba que un Cabildo Abierto podría
resultar en su contra. Decidió que ganar tiempo era imprescindible,
y citó a los jefes militares en su residencia de gobierno,
el Fuerte, para saber si lo apoyarían.
Domingo
20 de mayo
Los jefes
militares se presentaron en el Fuerte a últimas horas de
la tarde. El criollo Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de
Patricios e integrante de la Sociedad de los Siete, concurrió
a la reunión. Cuando Cisneros reclamó una respuesta
a su petición de apoyo, Saavedra respondió que debía
renunciar, ya que la Junta que le nombró no existía.
Sólamente defendió la posición de Cisneros
el síndico procurador del Cabildo, Julián de Leiva.
Lunes
21 de mayo
A las 9 de
la mañana, el Cabildo inició sus trabajos de rutina,
pero se vieron interrumpidos por hombres y mujeres armados que
ocuparon la Plaza de la Victoria, hoy Plaza de Mayo, y exigieron
a gritos que se convocase a un Cabildo Abierto y se destituyese
al virrey Cisneros. Entre los agitadores se destacaron Domingo
French y Antonio Beruti. Cisneros, finalmente, firmó la
autorización para la anhelada asamblea del día siguiente.
Martes
22 de mayo
El Cabildo
Abierto se inició a las 12 del mediodia.Se imprimieron
600 invitaciones de las que se repartieron solo 450. La lista
de invitados fue elaborada por el Cabildo teniendo en cuenta a
los vecinos mas prominentes de la ciudad. Muchos no concurrieron
por temor, siendo 251 los que se presentaron. El debate duró
4 horas, viéndose interrumpido por momentos de gran desorden.
Hubo dos posiciones enfrentadas: la del obispo de Buenos Aires,
Benito de Lué, que marcaba la necesidad de no hacer cambios,
y la de Juan José Castelli, que sostenía que los
pueblos americanos debían asumir la dirección de
sus destinos hasta que cesara el impedimento de Fernando VII de
regresar al trono.
Miércoles
23 de mayo
Luego de los
discursos presentados el día anterior, el Cabildo se volvió
a reunir para votar por la continuidad del virrey (solo o asociado)
o por su destitución. El resultado de la votación
(69 a favor y 155 en contra) resolvió que Cisneros debía
cesar en el mando. Prevaleció finalmente la propuesta de
Saavedra. Leiva sugirió que Cisneros fuera el presidente
de la Junta que se iba a designar, y para ello confeccionó
una lista de los futuros miembros. Los criollos Saavedra y Belgrano,
integrantes de la lista, se presentaron en el Cabildo y se negaron
a aceptar esa propuesta.
Jueves
24 de mayo
Reunido el
Cabildo, vuelve a proponerse la formación de una Junta
presidida por el ex virrey y con 4 vocales criollos. Dicha Junta
se mantendría hasta la llegada de los diputados del resto
del Virreinato. La Junta estaba formada por Cisneros, Saavedra,
Juan N. de Solá, Castelli y José Santos de Incháurregui.
El Cabildo aprobó la Junta pero no dieron la noticia al
pueblo hasta conocer la opinión de las fuerzas militares.
Éstos son convocados y la jura se produjo a las 3 de la
tarde. Pero cuando la noticia fue dada a conocer, el pueblo volvió
a agitarse. Opinaban que "lo de Cisneros presidente de la
Junta es igual a Cisneros virrey". Con la tensión
popular, Saavedra y Castelli renunciaron. A las 8 de la noche,
los revolucionarios se reunieron en la casa de Rodriguez Peña
y comenzaron a enviar emisarios que lograrían la renuncia
de los otros miembros.
Viernes
25 de mayo
Durante la mañana,
los cabildantes se reunieron dispuestos a rechazar las renuncias,
aduciendo que la Junta no tenía facultades para negarse
a ejercer un poder que el pueblo le había conferido. Pero
dos hechos precipitaron la crisis: las milicias de Patricios,
al mando de Saavedra, quitaron su apoyo a Cisneros y la presión
del pueblo.
El Cabildo no tuvo
otra alternativa que pedir la renuncia a Cisneros y disolver la
Junta que presidía. Los patriotas aprovecharon para plantear
que el pueblo debía asumir la autoridad. Así nació
la Primera Junta de Gobierno.
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